Obras

Originario de la Ciudad de Santa Rosalía de Camargo, Chihuahua; desde hace mucho y hasta hoy, radica en Oaxaca, el Oaxaca de Tamayo, Toledo, Morales y muchos más…mañana quizá en otro lugar…a dónde su pasión lo lleve…es un artista…cambiante, volátil, incapaz de convivir con la rutina, incapaz de tolerar la pausa aletargada…Imbuido por la fantástica y mística cosmogonía oaxaqueña, pero interpretándola muy a su manera, Shahib ha logrado producir una obra extraordinaria, inimitable, sin repetirse jamás a sí mismo. Privilegiado por el don que la vida le dio, comienza a dibujar aún siendo un infante; sin estudios académicos formales ni técnica, siguiendo únicamente ese llamado natural, a esa musa que nació con él, otorgándole una característica curiosa -que pudiera parecer simplista-, pero son esos pequeños detalles los que hacen a un gran artista: pintaba en los cuadernos utilizándolos de atrás hacia adelante. Tiempo después, decide dar un giro a su vida para tomar estudios formales de Arte en diversas partes del mundo (por supuesto, ciudades destacadas por la enorme influencia y bagaje artístico que poseen): Florencia, Italia; Sevilla, España y no podía faltar la Ciudad Luz, París, Francia; el París que absorbieron Van Gogh, Picasso, Degas, Renoir… Shahib y tantos y tantos más. A su regreso a México, fue discípulo del Maestro Raúl Anguiano en el taller de Coyoacán. Artista impetuoso, intenso, arrebatado, que va entrecruzando su andar entre la pasión por la pintura, la vida, su amor por la naturaleza, la mujer, su enojo ante la injusticia, su desprecio ante la corrupción…sin embargo, como todo grande…incapaz de quedar impávido ante esto, libera sus pasiones y exorciza sus demonios…creando; como trashumante entre la realidad y sus sueños, entre el niño que nació en Chihuahua y el hombre que ha corrido el mundo. Incontenible una vez dominado por la emoción arrasante que conlleva el arte; lo mismo dibuja, esculpe, talla en madera, solda, pinta óleo, técnicas mixtas, pastel, cerámica o encausto…siempre acuciado por las vivencias cotidianas, por los fantasmas que aparecen en sus noches y la némesis con la que lucha día a día…Obra evolutiva, que no conoce de rutina, que no sabe de tedio, Shahib va siempre como un observante de la vida, como el artista pleno y a la vez en constante evolución que es, atravesando tan disímiles etapas a lo largo del camino, que han llegado a reflejarse como imagen en el agua en su obra; por ello trabaja por series, cada una muestra a un artista perspicaz y sensible, pero fuerte y de trazo firme. Actualmente, va tras el llamado primario de la existencia humana: la búsqueda de respuestas, intentando desenmarañar la vida través del abstracto y el semi – abstracto.

Su obra es conocida tanto en México como en Europa, Norte y Sudamérica.

ANA LILIA MENDOZA

Periodista Oaxaqueña